Actualizado en septiembre de 2026 · Equipo técnico de Tu Climatización en Málaga
La diferencia de fondo
Una caldera de gas quema combustible para generar calor. Por muy eficiente que sea, nunca puede darte más energía de la que contiene el gas que consume: las mejores calderas de condensación se acercan al 100 % de rendimiento y ahí se acaba el margen.
Una bomba de calor de aerotermia no genera calor: lo transporta. Coge la energía térmica que ya hay en el aire exterior y la traslada al interior de la vivienda usando electricidad solo para mover el compresor. Por eso puede entregar tres o cuatro unidades de calor por cada unidad de electricidad que consume, algo que a una caldera le resulta físicamente imposible.
Por qué Málaga es un caso especialmente favorable
El rendimiento de una bomba de calor cae cuando la temperatura exterior baja, porque le cuesta más extraer calor de un aire frío. En Burgos o en Soria ese es un factor determinante. En la costa malagueña las mínimas de invierno rara vez bajan de tres a cinco grados, que es precisamente el rango donde estos equipos siguen rindiendo muy bien.
Dicho de otra forma: el principal argumento en contra de la aerotermia en España casi no aplica aquí. En los municipios de interior que cubrimos —Cártama, Coín, Alhaurín el Grande— las noches son algo más frías que en la costa, pero siguen lejos del rango problemático.
Comparativa práctica
| Aerotermia | Caldera de gas | |
|---|---|---|
| Energía que consume | Electricidad, con la mayor parte del calor tomada del aire | Gas natural, propano o butano |
| Da refrigeración | Sí, con fancoils o suelo refrescante | No |
| Agua caliente sanitaria | Sí, con acumulador | Sí |
| Revisión obligatoria | No, solo mantenimiento recomendado | Sí, por técnico competente |
| Combustión en la vivienda | Ninguna | Sí, con salida de humos |
| Espacio necesario | Unidad exterior y acumulador | Caldera mural y, si es propano, depósito |
| Inversión inicial | Más alta | Más baja |
| Coste de funcionamiento | Bastante menor | Mayor |
Cuándo sí compensa cambiar
- Tienes gasóleo o propano. Es el caso más claro de todos. El ahorro anual es muy considerable y además desaparecen el depósito, los repostajes y el riesgo asociado.
- Vas a reformar la vivienda. Si vas a levantar suelos o bajar techos igualmente, el sobrecoste de dejar suelo radiante o fancoils es mucho menor que hacerlo de forma aislada.
- Necesitas también refrigeración. Con una caldera tendrías que montar además un sistema de aire acondicionado. La aerotermia resuelve las dos cosas con un solo equipo.
- Tu caldera tiene más de quince años. Si toca sustituirla de todos modos, la comparación ya no es «caldera nueva contra caldera vieja», sino «caldera nueva contra aerotermia», y ahí la aerotermia gana casi siempre.
Cuándo no compensa, y lo decimos igual
- Tienes una caldera de condensación reciente y funcionando bien. Tirar un equipo que tiene años de vida por delante rara vez sale a cuenta, por mucho que la aerotermia consuma menos.
- No hay sitio viable para la unidad exterior. En algunos pisos de casco antiguo, con patios protegidos o comunidades muy restrictivas, sencillamente no hay dónde ponerla en condiciones.
- Usas la calefacción muy pocos días al año. Si enciendes tres semanas en todo el invierno, el ahorro tarda mucho en compensar la inversión.
El sistema emisor importa tanto como el equipo
Una aerotermia rinde mejor cuanto más baja es la temperatura a la que trabaja. Por eso el suelo radiante es su pareja natural: funciona con agua mucho más templada que un radiador tradicional, y eso se traduce directamente en un rendimiento mayor.
Si conservas los radiadores existentes, la aerotermia funciona igualmente, pero tiene que elevar más la temperatura del agua y rinde algo menos. En ese caso conviene comprobar si los radiadores están sobredimensionados —algo frecuente en instalaciones antiguas— porque entonces pueden trabajar bien a baja temperatura sin cambiarlos.
¿Quieres que lo veamos en tu caso?
Esto son criterios generales. En la visita técnica lo calculamos sobre tu vivienda, sin coste y sin compromiso.
